Cuando entiendes, que la rígida moral y falsa teología de manuales del siglo XIX, es tan desencantamiento del mundo, pérdida del misterio, de lo sagrado, huida de Dios, como lo es el secularismo modernista, la crítica racionalista, etc., es que realmente llegas al tradicionalismo. Por eso cuestiono al neotomismo(salvo excepciones) como algo estéril y fútil ante la modernidad, son muy pocos los que en el renacimiento tomista lograron algo valioso y lo fueron porque estaban conscientes de este problema, como Gilson o Fabro u Osvaldo Lira.
Ese exceso de categorías rígidas, formalismo abstracto, conceptualismo digno del mayor racionalista, que se usa en los manuales neotomistas, agobia el espíritu y mata la vida, que busca la integralidad del ser y el saber, la unidad fundamental de todas las cosas, el cosmos. Y ese neotomismo es tan limitado que no son capaces siquiera de plantearse este problema, y ante todo responden "subjetivismo", asumiendo de paso, totalmente la división del mundo cartesiana de sujeto-objeto. Fracasó y va a seguir fracasando el neotomismo manualista.
El problema es muy de fondo, y es la perdida de la unidad del ser, de la analogía, de una metafísica de la existencia concreta, y eso lleva a muchas desviacionhes como el moralismo puritano en materia sexual o un formalismo conceptualista insufrible para plantear todo.
La filosofía en la Tradición no es un sistema completo sino una exploración del Logos, el Theos, la Physis, y se escribe preferentemente, en griego. El latín, es bueno para el Derecho, pero para la filosofía, le quita sustancia.
A modo de ejempo por contraste a esta mentalidad: El aporte de la teología del cuerpo es valorar la sexualidad como don de Dios para los casados y contribuir a re-divinizar el misterio de la sexualidad, no como algo bajo o feo o un pecado tolerado poco menos, al modo agustiniano, sino como un bien espiritual en sí mismo.
Donde tiene defectos la teología del cuerpo, creo, que es en la cuestión de poner las relaciones entre marido y mujer al modo de la dialéctica amo-esclavo y malinterpretar el mandamiento paulino de la subordinación de la esposa. Pero no hay nada malo en su valoración de lo sexual
El cuerpo es la base de la atracción física natural, y no debe ser despreciado o visto como pecaminoso, no obstante, es la unión con el alma la que genera una unión verdaderamente espiritual, algo indescriptible. Hay un profundo misterio en el matrimonio. Nuestra época promiscua lleva a destruir ese misterio en el amor, lo aniquila a pura materia.
La incomprensión de muchos "tradis" a esta gran verdad que esconde la teología del cuerpo, refleja su pobrísimo concepto de la sexualidad conyugal, muy poco tradicional y profundamente burgués y pseudo moralista.
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