domingo, 15 de septiembre de 2024

El Estado como organismo espiritual en la Tradición

El Estado en la Tradición es un organismo espiritual. En la modernidad, un mecanismo, peor, mecanicismo en una primera etapa y luego una fría técnica de poder en Kelsen, sin ninguna referencia espiritual. En la postmodernidad, es o gobernanza tecnocrática o nihilismo progresista.

Es imposible defender un principio tradicional de política sin entender el Estado como un organismo espiritual, desde Platón en la filosofía y desde la noche de los tiempos en la mitología, el Estado es un cuerpo orgánico que armoniza fuerzas y estamentos. El cristianismo realza más aún la naturaleza orgánica del Estado(o comunidad política, si se prefiere) con la imagen del corpus mysticum politicum, a semejanza del cuerpo místico de Cristo, la Iglesia.

La modernidad reemplaza la naturaleza humana y orgánica del Estado por un frío mecanicismo impersonal y abstracto, donde la ley se vuelve la fuente única y absoluta del Derecho y todo lo que no encaja en la "maquinaria estatal" queda excluido.

La postmodernidad, disolviendo esa naturaleza "fuerte", geométrica, de la modernidad, pero acentuando el nihilismo de esta, entiende al Estado como un ente vacío, solo hay ciudadanos del mundo y el Estado es debilitado por la cosmpolis global sin fronteras de la Open Society. En lugar de retornar a un paradigma orgánico, la postmodernidad, al disolver el Estado en la tecnocracia tecno-capitalista o el progresismo radical de la nueva izquierda, ambos unidos en el proyecto de Open Society; da la sepultura final a la comunidad política.

El Estado moderno, aún con su metafísica invertida inmanentista, salvaguardaba cierta politicidad que la postmodernidad disuelve y aniquila del todo, es el Unum metafísico que en el siglo XXI ya no existe más, solo pluralidad inorgánica y caótica, sin unidad metafísica.

Que el Estado sea un organismo espiritual, implica que tiene un alma, una fuerza interna vivificante, dada por la religiosidad compartida y vivida en común, la historia, la tradición, la comunidad. El Estado orgánico, une estamentos y comunidades, no individuos aislados. Que el Estado sea un organismo no significa que lo sea simpliciter y per se, sino aliquid modo, de cierta manera, pero esto es un problema complejo en la historia de la persona jurídica que dio origen a la nefasta teoría de la ficción por no saber enfrentarse bien en su época.

Evidentemente, el Estado en la concepción organicista medieval no habla ni respira ni actúa como humano sino por analogía, pero eso no puede llevar a negarle personalidad espiritual, si se niega esa personalidad se cae siempre en el mecanicismo, individualismo y contractualismo. Ese es el problema de la teoría de la ficción de la persona jurídica, basándose en la idea que solo es persona el ser humano individual, le da carácter de ficción al Estado pero a costa de negar su rango de comunidad orgánica y con ello abrir las puertas a la modernidad.

Entonces podemos decir, que el Estado es una comunidad orgánica, una personalidad espiritual, un organismo, pero secundum quid y no simpliciter, que ciertamente lo es solo la persona humana, sin llegar a la ficción que niega la dimensión comunitaria y orgánica del Estado.

Una teoría de la realidad mitigada es la que debemos defender en materia de personalidad del Estado, defendiendo que tiene entidad espiritual, producto de su finalidad, su metafísica y su rango de espada al servicio de Dios y el bien común pero sin llegar a ser un hombre sin más.

En todo el mejor pensamiento medieval, la filosofía clásica, la tradición contrarrevolucionaria, romántica, hispánica, francesa, etc., está la idea del Estado como organismo espiritual y eso es algo irrenunciable. Sólo recordemos como se llamaban los estamentos en las Cortes hispanas, los "Brazos del Reino", dando la idea de un Corpus Mysticum Politicum, el Estado como un Cuerpo compuesto de partes todas ordenadas al bien común, su telos metafísico.

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