Una diferencia fundamental entre Oriente y Occidente está resumida en el epitafio "EX ORIENTE LUX, EX OCCIDENTE LEX". Efectivamente, el sentido jurídico, heredado de Roma, es algo muy propio de la grandeza de Occidente, especialmente el Occidente cristiano o la Cristiandad medieval. El sentido de orden, proporción, armonía, equilibrio y al final, justicia, heredado de la Roma clásica, por influencia de la filosofía de la antigua Grecia, que recibieron los juristas romanos. Eso es poco dado al Oriente. Lo propio del Oriente es otra cosa, quizás mucho más grande, ser la LUX, y esa luz es nada menos que Cristo, desde Oriente llegó el Mesías a alumbrar a los pueblos de todo el mundo. En Oriente se preserva mejor la Tradición que en Occidente, especialmente en el mundo contemporáneo enfermo. Oriente siempre ha sido un espacio dado a cierta pasividad en el peor de los casos y a la contemplación en el mejor de los casos.
Occidente tiende a ser fáustico y ambicioso, ya en la Cristiandad medieval, y esa tendencia se acentúa en la Modernidad con el hombre prometeico, prototipo del burgués. El sentido jurídico es algo muy ausente en los pueblos orientales. Roma no destacó especialmente por su filosofía, propiamente contemplación racional del universo, en la que destacó la más oriental Grecia, ni Grecia destacó en el Derecho, en el que destacó la occidental Roma. Esas tendencias se acentúan con la trágica ruptura entre la Iglesia de Oriente y Occidente en la Edad Media y más aún con la entrada a la Modernidad en Occidente, que llegó a ser lo que Guenon llamó "la tierra de los muertos". Hasta el sentido jurídico occidental se corrompió profundamente en la modernidad, dejando de lado la riqueza jurídica romana y escolástica, se entregó al más absurdo e insano legalismo y positivismo francés, en la era de la Codificación, reduciendo el Derecho a la Ley y a la Facultad o derecho subjetivo, abandonando toda la profundidad y riqueza del concepto de Derecho como Ius suum cuique tribuere que recibió y perfeccionó Santo Tomás, heredado de Roma. Todo un repugnante formalismo abstracto y artificial, eso es la tierra de los muertos, Occidente.
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